No por ser gratis...
No me he podido resistir a comentarlo. Y no por inusual o porque lo desconociera, no. Sino por la falta de rigor en la información que el periódico gratuito Qué! presenta en el artículo aparecido el día 8 del presente mes en la página 6.
El citado artículo titulaba "Aparecen en el Cantábrico varias especies típicas del Mediterráneo" y encabezaba diciendo que "Las consecuencias del cambio climático llegan al mar".
¿De qué va todo esto?. Pues que el colega del club Apnea, el Sr. Santiago Bernardo, a quien aprovecho para felicitar desde aquí por su captura, cazó en vísperas de año nuevo un mero de 4,5 Kg en aguas de Peñas (bueno, en el texto se dice "en una de las cuevas que salpican el litoral entre Gijón y Candás"... como para ponerse a buscarla!!).
La noticia ya me la había dado mi amiguete Falo Puga el mismo día de Nochevieja. Y bromeamos sobre esa y otras capturas poco usuales (como una corvina de 18 Kg cogida en Cedeira y de la que estoy a la espera de la foto). Es más, recuerdo la respuesta socarrona que me dio cuando le dije que algo estaba cambiando: "Sí, ahora las cebras comen carne y los leones hierba". Y tiene razón.
Veamos, no es el primer mero que se pesca en el Cantábrico y no será el último. Aquí en Asturias y en la zona limítrofe con Galicia, mi primo Manu ya ha pillado un par de ellos, aunque a profundidades considerables. Es más, recuerdo que Olivier Marticorena nos comentó en uno de los encuentros de Larompiente, que en aguas del Golfo de Vizcaya los cogía de forma más o menos habitual. Y me han llegado rumores de que también ha caído alguno en Galicia.
Además, no es inusual ni raro encontrar especies propias de otros mares. Los peces son animales muy móviles y que pueden desplazarse muchos kilómetros con un gasto energético bajo en busca de alimento, o por una amenaza, o buscando un territorio alejado de la presión territorial ejercida por otros congéneres.
También puede ocurrir que la disminución de una determinada especie depredadora por la sobrepesca, como ocurre con la lubina, provoque que otra especie ocupe su nicho en la cadena trófica, como ocurre con el dentón. Es más, de este riquísimo espárido estoy convencido de que ha estado siempre más o menos presente en nuestras aguas (hay documentación histórica gráfica y verbal). Otras, como el pez ballesta o el sargo breado, sí que pueden haberse instalado como consecuencia del recalentamiento de las aguas, pero como no he leído ningún estudio científico al respecto, no puedo afirmarlo con rotundidad.
En definitiva, que el matinal Qué! se ha "columpiado" un poquito y nos pretende vender como novedoso un hecho usual, aunque sí novedoso para los practicantes de la pesca submarina en el Cantábrico, que, recordemos, bajamos a profundidades más bien medias. De hecho, que nuestro colega Santiago no haya visto ninguno en sus 15 años de practicante de nuestro amado deporte, lamento decir que no es significativo. Y no porque pretenda desmerecerlo, sino porque como al buen lógico no se le escapará, el mar es muy grande, muy profundo y con una visibilidad más bien reducida.
En cualquier caso, una magnífica captura. Sí señor.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: ramon
Vale, vale. Mentimos. Pero siempre nos queda la política, que nos da ejemplos claros de objetividad y coherencia.
No te preocupes Jero, que la prensa amrilla siempre tiene una noble misión. Envolver el bocata...
Fecha: 16/01/2007 13:12.
Autor: Jeromo
Fecha: 17/01/2007 22:24.
