El esfuerzo de carga

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Este artículo va dedicado a mi amigo Jano.

En la mitología romana, Jano es el dios de los cambios y las transiciones y protegía a todos los que deseban variar el orden de las cosas.

Creo que mi amigo no pensaba precisamente en la mitología cuando se decidió a acortar las gomas de su fusil 90. Más bien buscaba experimentar con más potencia en el impacto y capacidad de penetración, pero, no siempre los cambios y las transiciones gozan del favor divino y, tras varios intentos de carga en los que llegó a ver estrellitas por el esfuerzo, abandonó el experimento.

Lamentable?. Yo no lo diría. Hombre, gracioso sí que es. Yo me lo imagino en el agua tal como lo presento en la tira que encabeza el artículo y me resulta objeto de parodia. Además, sé que es un tío con buen humor y capacidad de encaje, por lo que si le tomo un poco el pelo no se va a mosquear. Y, ya que me ha elegido como amigo... pues tiene que joderse y apechugar con mi forma de ser.Guiño

Y ahora sin coñas. La búsqueda de más potencia es algo sobre lo que andamos la práctica totalidad de los pescadores submarinos. Entiendo que en muchos casos se debe al tipo de presas que son objeto de caza y, en otros, al intento de limar la distancia de seguridad que nos ponen los peces. Y este parece ser el caso aquí en el Cantábrico. Veamos, es mucho más fácil aumentar la potencia de nuestros fusiles que mejorar nuestras capacidades acuáticas y venatorias. Esto último nos obligaría a ir más al mar, perder más piezas en el camino e, incluso, hacer un pacto con el diablo para volver a ser más jóvenes. Este es mi caso, sin duda.

Por eso, a pesar de que le tome el pelo a mi amigo, estoy con él. Yo también trato de acortar distancias con un "cañón" en las manos. Pero yo me he decidido por la madera y la goma circular. Y creo que he acertado, aunque esto ya sea objeto de otro debate.

Pero, para terminar, no quiero dejar a Jano en mal lugar, ni mucho menos. Así que voy a contar el final de la historia. A Jano, cuando las divinidades repartieron talentos, de tonto le tocó muy poco. Y, de pillo, menos. Así que para no perder la jornada de pesca y mantener alta la dignidad y la casta, quitó uno de los casquillos de una de las gomas y pescó solamente con una de ellas. Y no le fue mal, además de cazar unos hermosos sargos, mató una dorada de kilo y medio. Eso sí, ese día tuvo que olvidarse de la potencia y poner en práctica su conocimiento, saber hacer y habilidades de pescador.

Si es que, a veces, el dios Jano está con aquellos que saben gestionar el cambio.

20/11/2006 12:40. Autor: Jerónimo Alvarez. #. Tema: Pesca Submarina.

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