La ley del moco (o las dádivas del viento del Sur).
Bueno, quizás sea un título pelín escatológico... pero por las fechas en las que estamos, se impone.
Estado de la mar chungo: marejada a fuerte marejada con áreas de mar arbolada. Viento: del Sur, del que te calienta la cabeza y te reseca el gaznate. Estado físico: pésimo y con un catarro que me ha pegado mi chiquillo quien, a su vez, es un gran coleccionista de resfriados.
Vamos, que de pescar nada y de dibujar, poco, porque el embotamiento cerebral al que me veo sometido hace que mis neuronas estén en cuarentena. Además, las musas no se me acercan para no resfriarse. Como dice Carmona en su última canción "vengo cargadito de veneno".
Si es que todos los años por estas fechas es lo mismo. Temporales procedentes de ultramar, acompañados de viento del sur que, los primeros dos días calienta la orilla y es cojonudo para pescar a muy poca agua, pero que en cuanto te tiras dos semanas seguidas con el dichoso meteoro, no hay un pez ni en los agujeros. Además, acompañando al puñetero viento vienen los gérmenes de la congestión nasal, el moquillo y la astenia, con lo que si a algún descerebrado se le ocurre ir al mar en esas condiciones, está abonado a que le revienten los tímpanos o sufra un barotrauma... o se quede gilipolla de por vida (si no lo es ya, claro).
Deducirán por mis palabras que estoy una "mijilla" rebotón y cascarrabias, pero, pónganse en mi lugar... o mejor, quédense con mi catarro y luego me lo cuentan.
Tengo un "mono" enorme de pesca. Es más, tengo antojo de lubina. Y me jode ir a un restaurante a pagarla cuando sé de sobra dónde paran por estas fechas. Además, tampoco han desaparecido los dentones del todo por el Cantábrico, con lo que una salida en cuanto pase el temporal y se vaya el dichoso viento del sur, puede ser toda una aventura.
Pero, perdónenme por favor si sigo negativo, seguro que cuando se vaya el cochino viento del sur aparece el de nordeste.
Si es que tengo una mala suerte...
